Aunque las observaciones científicas se suspenden temporalmente durante el mes de febrero, ALMA no se detiene. Las actividades continúan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, durante un periodo dedicado al mantenimiento, las inspecciones y las pruebas que garantizan que el observatorio siga funcionando de forma segura, fiable y eficiente durante el resto del año.
"Preferimos no utilizar la palabra 'shutdown'. Febrero es un mes en el que nos concentramos en tareas esenciales que no pueden llevarse a cabo durante el funcionamiento normal", explica Norikazu Mizuno, Deputy Director of Operations. "Es fundamental no solo para garantizar observaciones estables durante los once meses restantes, sino también para mantener ALMA en buenas condiciones técnicas y operativas a largo plazo."
Uno de los hitos centrales de este periodo es la interrupción planificada del sistema eléctrico, necesaria para inspeccionar y mantener tanto la generación como la distribución de energía. En un observatorio del tamaño y complejidad de ALMA, detener completamente la energía una vez al año es indispensable. Tras la restitución del suministro, se requiere cerca de una semana para recuperar completamente las operaciones del Array, incluyendo el encendido de sistemas y el re-enfriamiento de los receptores.
Además, febrero permite avanzar en tareas fundamentales como:
- Pruebas de software para el próximo ciclo de observación
- Evaluación de nuevas funcionalidades y prototipos
- Mantenimiento detallado de sistemas críticos, como el correlacionador y el Oscilador Local Central (CLO), que no pueden intervenirse durante operaciones regulares
"En ese sentido, febrero puede considerarse una revisión exhaustiva del observatorio, combinada con pruebas intensivas para garantizar la sostenibilidad operativa futura," resume Mizuno.
2026: un febrero también importante para la WSU
El periodo de mantenimiento de 2026 también incluye actividades que son especialmente relevantes para el avance de la mejora de la sensibilidad de banda ancha (WSU). Entre ellas se encuentran el inicio de los trabajos de excavación para la instalación de nuevas fibras ópticas entre el AOS y el OSF, necesarias para conectar las antenas del AOS con la sala del correlador del OSF (OCRO) en construcción, así como las pruebas de instalación del prototipo del receptor Band 6v2 en el laboratorio Front End.
"Este periodo nos permite avanzar en actividades críticas de la WSU sin afectar a las observaciones", afirma Álvaro González, subdirector de Desarrollo. "También hemos programado trabajos de infraestructura relacionados con la construcción del OCRO y el inicio de la construcción del nuevo sistema de fibra óptica (FOS), que comenzará a principios de febrero, tras la movilización del equipo in situ a finales de enero."
¿Por qué en febrero?
Febrero coincide con el invierno del Altiplano, un período marcado por lluvias, nevadas y tormentas eléctricas, que estadísticamente es el menos eficiente para realizar observaciones astronómicas sostenidas. Concentrar las actividades más intensas en este mes minimiza el impacto científico y permite aprovechar mejor las condiciones durante el resto del año.
Al mismo tiempo, se trata de un periodo especialmente activo en el campo, con múltiples equipos trabajando en paralelo. Por lo tanto, la planificación, la coordinación entre áreas y la gestión de riesgos son esenciales. Como siempre en ALMA, la seguridad es la prioridad número uno, especialmente teniendo en cuenta que muchas de estas tareas no forman parte de las operaciones rutinarias.
Así, febrero se consolida como un mes clave para cuidar esta "máquina viviente" que es ALMA y para sentar las bases de los avances tecnológicos y científicos que darán forma a su futuro.













0 comentarios