Detrás de cada observación, de cada byte de datos que viaja desde el altiplano de Chajnantor, hay un equipo que se asegura de que la tecnología funcione correctamente. Ese equipo es el departamento de TI de ALMA.
El equipo mantiene las redes, los servidores, los centros de datos, las computadoras y la conectividad en funcionamiento las 24 horas del día, y garantiza que las plataformas digitales en las que confían los científicos, ingenieros, astrónomos y personal operativo estén siempre disponibles cuando las necesitan.
La columna vertebral de las operaciones diarias
Desde la creación de cuentas y la gestión de equipos hasta la resolución de problemas técnicos y el mantenimiento de plataformas digitales, el trabajo de TI afecta a casi todas las áreas del observatorio.
"El soporte de TI es la base para mantener las operaciones. Puede que no participemos directamente en el funcionamiento de las antenas, pero damos soporte a todas las personas que lo hacen", explica Alex Valenzuela, especialista en sistemas de TI II. "Nuestro trabajo es facilitar el trabajo de todos los demás; somos la herramienta que les ayuda a hacer mejor su trabajo".
En el día a día, eso significa mantener el correo electrónico en funcionamiento, el almacenamiento de archivos accesible y las herramientas de colaboración disponibles sin interrupciones.
Preparándose para un ALMA más grande
El mayor reto al que se enfrenta el departamento es la actualización de la Wideband Sensitivity Upgrade (WSU), una mejora tecnológica que potenciará las antenas, los correladores y los sistemas centrales de ALMA para aumentar drásticamente su rendimiento científico.
El problema es que podría generar hasta 40 veces más datos que en la actualidad. Eso significa ampliar las redes, aumentar el almacenamiento y aumentar la capacidad de procesamiento mucho antes de que lleguen las actualizaciones. Ya se ha comenzado a trabajar en la mejora del ancho de banda de la red y se están evaluando más actualizaciones.
Siempre en evolución, siempre en marcha
Más allá de la WSU, el equipo se ocupa continuamente de la renovación tecnológica, la gestión de recursos y la ciberseguridad, todo ello en un entorno en el que el ritmo de cambio nunca se ralentiza.
Su trabajo puede pasar desapercibido, pero sin él, ALMA no funcionaría. El equipo de TI mantiene todo conectado para que el observatorio pueda seguir realizando ciencia de primer nivel.













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